jueves, 15 de enero de 2009

Capitulo XXI

Despues de cenar abrio la bolsa que una compañera del trabajo, le habia dejado debajo de la caja, con una nota de regalo sorpresa. Entre varios retales de lazos y lentejuelas, habia metros y metros de un lazo extraño naranja. Lo miro un rato.
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A veces tenia sensaciones horribles, punzadas, y le daban ganas de hacerlo, de cortarse las manos, las dos, o clavarse algo en la sien.
Las lagrimas casi llegaban a sus ojos cuando se oía en el piso de abajo la discusion que mantenian su madre y su hermana. Respiro y calmo la necesidad de pegar cosas, de tocar, de sentir, de crear, y se dijo, aguanta un poco mas.
Los materiales se acumulaban a su alrededor y mientras tenia que vender sus recuerdos mas queridos, sus tesoros acumulados, sus regalos y sus joyas sin valor, regalaba sus mejores recuerdos, a cambio de sus manos.
No sabia hasta que punto podria aguantar, pero todavia un poco mas.
Siempre un poco mas.


2 comentarios:

ordago13 dijo...

yo no vendo recuerdos ...

en todo caso los alquilo




besos

Borja Echeverría Echeverría dijo...

Esperemos que a ese poco más le siga otro poco más y otro poco más y así sucesivamente.
No me gustaría que se quedase sin manos.

Un saludo.