Despues de cenar abrio la bolsa que una compañera del trabajo, le habia dejado debajo de la caja, con una nota de regalo sorpresa. Entre varios retales de lazos y lentejuelas, habia metros y metros de un lazo extraño naranja. Lo miro un rato.
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A veces tenia sensaciones horribles, punzadas, y le daban ganas de hacerlo, de cortarse las manos, las dos, o clavarse algo en la sien.
Las lagrimas casi llegaban a sus ojos cuando se oía en el piso de abajo la discusion que mantenian su madre y su hermana. Respiro y calmo la necesidad de pegar cosas, de tocar, de sentir, de crear, y se dijo, aguanta un poco mas.
Los materiales se acumulaban a su alrededor y mientras tenia que vender sus recuerdos mas queridos, sus tesoros acumulados, sus regalos y sus joyas sin valor, regalaba sus mejores recuerdos, a cambio de sus manos.
No sabia hasta que punto podria aguantar, pero todavia un poco mas.
Siempre un poco mas.
jueves, 15 de enero de 2009
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2 comentarios:
yo no vendo recuerdos ...
en todo caso los alquilo
besos
Esperemos que a ese poco más le siga otro poco más y otro poco más y así sucesivamente.
No me gustaría que se quedase sin manos.
Un saludo.
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