A veces, sin esperarlo y sin que lo sucedido con anterioridad influya, la vida se para en uno de esos puntos montañosos.
A ella esa dia le costó escalarlo, se paró, sudó, volvió a intentarlo y tropezó. Las rodillas se le llenaron de una tierra hecha polvo de un color marron social. Se sentó en el suelo y el pantalon se puso del mismo color. Se sacudió la tierra que tenia en las rodillas y vio que tenia varios raspones y salia sangre, mierda! y lloró.
A los minutos se fue secando las lagrimas y se lavó las rodillas con saliba, volvió a levantarse y continuo.
Un paso mas.
Y durmió toda la noche.
viernes, 12 de diciembre de 2008
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