El sol brillaba esa mañana, y aunque la brisa era fresca, era agradable pasear. Parecía haber mas movimiento por las calles y se oian algunas voces altas. Dia libre.
A ella, sin saber porque, ese dia todo le parecia igual, no apreciaba nada de las cosas y no se emocionaba ni sentia. Pero si observaba, miraba mucho cada detalle de todo, cualquier movimiento,cualquier gesto. Y pensó, que jamas le volveria a gustar nada tanto como aquel primer helado de vainilla, y entonces, todo se tornaba sin emocion alguna en su cuerpo, salvo una carga muy pesada, tan pesada que la hacia sentirse pequeña, porque tenia que andar agachada, casi a ras del suelo, donde nadie la veia y casi siempre tropezaba.
Asi paso varios dias, y cada dia andaba un poquito mas pegada al suelo y con la ropa muy sucia de tanto tropezar.
Dia libre y se encontro con el señor J, que la dio una patada en el culo y la puso firme de un salto. De repente su cuerpo parecia mas liviano, y aunque sentia un inmenso dolor en el culo, parecia que por fin su carga habia acabado. Aceptandola pues tal como es. Todo acaba y comienza... de nuevo.
Limpia por dentro y limpia por fuera.
Un paso mas firme.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
Con la cara lavada y recién peiná. Y con todo el camino por andar. Y tan pancha, claro que sí
Publicar un comentario en la entrada